
lo visitamos cada vez que vamos, unas veces nos sorprende el charco que se forma en su nacimiento detrás de esas rocas y otras ese ruido abrumador que anuncia espuma, fuerza... el agua en todo su explendor.
del color blanco de la espuma, pasamos a una transparencia tan nítida que permite ver los peces que luchan por no seguir al ritmo de la corriente y a ese verde que se agolpa en los molinos por el musgo acumulado de este frío invierno.

luces, gente, naturaleza viva... así es la fontaine de vaucluse.
























